La Marisquería que le dio la vuelta al mundo
Hace unas semanas, atendimos a un grupo internacional. Una de sus peticiones especiales fue visitar ‘Mariscos El Tigre’. Siendo un grupo de europeos, teníamos que visitar esta joya local que dio la vuelta al mundo.
¿Tenia realmente muy buenas recetas? ¿Serán los mejores mariscos de la baja sur? ¿O fue un simple golpe de suerte en redes lo que los puso en el mapa con clientela internacional? Teníamos que vivir la experiencia para entenderlo.
Fue así como planeamos una visita a esta marisquería escondida en los suburbios de La Paz.
La Atención
Desde que llegamos, entendimos que no era un local de mariscos cualquiera. Afuera, en la entrada está el dueño. Nos saludó como viejos amigos —pásenle, donde quieran —dijo con una sonrisa. Esto no fue una técnica de venta sinó una sincera muestra de su carácter. Tomamos una mesa en la entrada y todas los clientes que llegaron después asi como los que se fueron mientras estuvimos ahi recibieron el mismo trato cálido. El resto del personal del lugar compartía esta misma actitud. Mucha disposición y calidez en el servicio.
La comida
El lugar tiene un menú extenso con variedad de mariscos y preparaciones. Comida fresca y cruda es la especialidad, pero también cuentan con platillos de mariscos cocinados. Queriendo probar variedad, pedimos un poco más de la porción sana: dos empanadas gigantes, un plato de callo de hacha fresco, uno de abulón, un par de almejas chocolatas y la especialidad de la casa: un plato preparado con todos los mariscos y su propia mezcla de salsas y especies.
Los alimentos llegaron en rondas, primero salieron las empanadas. Ni habíamos acabado de partirlas para probarlas cuando ya habían llegado el resto de los platillos. No cupo todo al mismo tiempo en la mesa, la mesera pronto vio el problema y nos apoyó con una mesita extra para colocar las salsas y abrir espacio para el resto de los platillos.
La comida no nos defraudó tampoco. Todos los platillos frescos conservaban el sabor del marisco y lo complementaban perfectamente con su selección de acompañamientos. Personalmente me gustó mucho el callo de hacha. Muy frescos, acompañados de su cebolla morada para amplificar el sabor y el chile serrano que aunque muy picante perfectamente balanceaba el resto del platillo para una experiencia intensa.
